¿Morderse las uñas afecta a los dientes?

  • Salud bucodental

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El hábito de morderse las uñas es algo bastante común. Muchas personas tienden a morderse las uñas ya sea por estrés, ansiedad o simplemente por manía. Se trata de un hábito compulsivo que se adquiere normalmente en la infancia y que suele perdurar durante la adolescencia. Si bien en la edad adulta los casos no son tan frecuentes, lo cierto es que pueden ser los más severos.

Para muchos es un gesto normal sin implicaciones que pasaría desapercibido si no fuera por las marcas tan antiestéticas que deja en los dedos. Sin embargo, puede acarrear problemas serios de salud.

¿De qué manera afecta a los dientes?

La onicofagia, que es el nombre clínico que recibe, lleva asociados una serie de problemas en la salud bucodental:

Desgaste dental

Morder las uñas de manera compulsiva y prolongada daña los dientes y puede provocar el deterioro excesivo de los incisivos centrales, erosionando su esmalte y causando pequeñas fisuras en estas piezas dentales. En casos extremos los dientes pueden llegar a astillarse e incluso fracturarse.

Alteraciones en la mandíbula

Algunos estudios confirman que existe una relación directa entre onicofagia y problemas mandibulares, concretamente en la articulación temporomandibular (ATM). Cuando esto sucede como consecuencia del mordisqueo continuo, el paciente puede experimentar dificultad y dolor al masticar alimentos, además de molestias en mandíbula, oído y cabeza.

Problemas bacterianos

La boca es la principal puerta de entrada a nuestro cuerpo, por lo que morderse las uñas implica poner una alfombra roja en dirección a nuestro organismo a toda la suciedad que involuntariamente se acumula en nuestras manos.

Algunas enfermedades orales están más presentes en pacientes que se muerden las uñas: herpes labial, cortes en los labios e incluso aftas bucales.

Halitosis y caries

La halitosis es otra de las enfermedades que también se agrava con la onicofagia, ya que la presencia de algunas bacterias puede contribuir a la formación del mal aliento.

La acumulación de bacterias también puede acarrear la aparición de placa bacteriana la cual, de no eliminarse, puede conllevar el desarrollo de caries o la inflamación de las encías (gingivitis).

  • Se estima que alrededor del 30% de los niños de entre 5 y 10 años suele comerse las uñas. Este porcentaje aumenta cuando nos trasladamos a la población adolescente, llegando a estimarse la cifra en un 50%. Aunque a partir de los 18 años esta cifra va disminuyendo, en la edad adulta alrededor del 15% mantiene esta conducta.

  • El 24,2% de las personas con onicofagia padecen trastorno de ansiedad y un 3% de todos los pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) la padecen.

Si te muerdes las uñas te aconsejamos que vengas a TriaDent para hacerte una revisión y comprobar el estado de tus dientes. Si la onicofagia supone un verdadero problema para ti, no lo dudes y acude a un especialista.

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